Actualmente cualquier actividad empresarial moderna debe llevarse a cabo mediante una estrategia planificada.

La oficina de farmacia bajo el enfoque de empresa, que debe regirse mediante una gestión eficiente, no debe ser menos. Por ello, es imprescindible desarrollar nuestra actividad conforme a unas acciones preestablecidas.  Este conjunto de acciones es la consecuencia de un Plan Estratégico.

El disponer de un Plan Estratégico correctamente diseñado e implementado nos permite desarrollar la actividad de la oficina de Farmacia de manera ordenada, eficaz y rentable.

Inicialmente es necesario conocer la realidad de la cual partimos en nuestra Farmacia. Por lo tanto, el primer paso debe ser la realización de un diagnóstico de nuestra situación fiable y objetivo que ponga de manifiesto nuestras fortalezas así como las carencias o deficiencias que muestre nuestra Farmacia.

El diagnóstico debe contener un estudio del entorno y un análisis interno.

El estudio del entorno se compone a su vez de varias áreas de análisis:

Geomarketing como herramienta para valorar el perfil de la población de nuestra zona, evolución de tasas demográficas, desempleo, dependencia, etc. Además se localizarán establecimientos que puedan ser amenazas o aliados para colaborar con la Farmacia.

Nivel de desarrollo de la competencia: Se analiza su imagen, merchandising, gama de servicios, actitud comercial de los empleados, precios, categorías predominantes, surtido, etc.

Las preferencias y hábitos de consumo de nuestros clientes y público potencial: Para ello se diseñan encuestas específicas de manera que generen la información necesaria para conocer la opinión y demandas de nuestros consumidores.

El análisis interno debe tocar aspectos intrínsecos de la Farmacia como:

Valoración del nivel de gestión actual de la Farmacia mediante un cuestionario para el titular de la misma.

Análisis del merchandising: Aquí se evalúa la Farmacia desde el punto de vista de su imagen y atractivo como elementos para favorecer la compra. Se debe valorar su exterior, cruces, escaparatismo, acceso, exposición, iluminación,  mobiliario, exposición, promociones, surtido, servicios e imagen y actitud de los empleados.

Equipo de la Farmacia: Como activo más relevante de la Farmacia, es imprescindible analizar a la plantilla. Para ello se utiliza una serie de test individuales y anónimos así como una entrevista personal con cada uno de ellos, para conocer el grado de satisfacción del empleado,  su nivel de implicación con la Farmacia, sus demandas, inquietudes, sugerencias, etc y detectar posibles problemas y conflictos que existan en el equipo.

Evolución económica: Por último se debe examinar nuestra evolución económica para conocer la trayectoria de la Farmacia e incidir en los aspectos que muestren un resultado desfavorable para nuestros intereses. Además de conocer los crecimientos de facturación, unidades vendidas y operaciones realizadas, hay que apoyarse en una serie de indicadores que nos ayuden a valorar nuestra rentabilidad como: Unidades por operación, rotación por familias y global, porcentaje de beneficio, margen comercial, venta libre, coste de personal por facturación, etc.

Con toda la información extraída se realiza el DAFO de la Farmacia que consiste en enumerar los puntos fuertes y débiles conforme a este criterio:

  • Debilidades: Son aquellos factores que limitan nuestra capacidad de desarrollo y nos ponen en desventaja por motivos propios.
  • Fortalezas: Son aquellas características internas que nos hacen fuertes frente a la competencia y frente a las circunstancias del mercado actual.
  • Amenazas: Son circunstancias externas, que pueden repercutir negativamente en nuestra estrategia o bien reducir su efectividad.
  • Oportunidades: Son puntos fuertes externos, que pueden suponer una ventaja competitiva para la Farmacia o una posibilidad de mejora de la misma.

Al analizar la matriz DAFO se pueden plantear diferentes tipos de estrategias:

Estrategia Ofensiva, Estrategia de Reorientación, Estrategia Defensiva, Estrategia de supervivencia.

imagen-1Una vez decididas las estrategias que vamos a desarrollar se deben marcar unos objetivos y definir una serie de indicadores para medir el grado de cumplimiento de los objetivos en la farmacia. Para cada uno de ellos es necesario especificar el objetivo que mide, la frecuencia con la que será revisado, y la persona responsable de ello.

A continuación se seleccionan las acciones necesarias para implantar esas estrategias. Los objetivos y acciones planteados se referirán a los diferentes ámbitos de la Farmacia. Por ejemplo, los objetivos de incrementar  la facturación, reducir gastos y mejorar la rentabilidad pertenecen al ámbito financiero, objetivos como aumentar el número de clientes y su frecuencia de visita conciernen al cliente, el diferenciarnos respecto a la competencia, potenciar categorías y mejorar el tiempo de tareas se incluirían en la operativa interna, motivar e incentivar al personal pertenece a recursos humanos, etc.

Esta iniciativa no debe concluir con el diseño e implementación del plan estratégico, sino que se debe entrar en la dinámica de revisarlo anualmente y reprogramar los objetivos, las estrategias y el plan de acciones en función de los resultados obtenidos.

La improvisación es la mayor fuente de errores y resultados indeseables en cualquier empresa, por ello el contar con un plan estratégico es imprescindible para desarrollar nuestra actividad con éxito.

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