El personal es el principal recurso de la empresa. El objetivo del líder debería ser hacer que el grupo evolucione a un equipo organizado, formado y motivado para hacer un trabajo de calidad.

Esto es básico por dos motivos:

  • La dirección de la farmacia empieza a tener una complejidad tal, que el titular ya no puede llevarla sola, debe delegar tareas
  • El equipo está en contacto con el cliente paciente, por lo que en el fondo se deja la esencia de la farmacia en sus manos

Con estos precedentes, y teniendo en cuenta que vivimos en un mundo competitivo y en una nuevo escenario económico ¿cuántos titulares no se han planteado alguna vez implantar un sistema de incentivos para potenciar la venta libre?

Yo creo que todos alguna vez, pero esto es como empezar la casa por el tejado. Si se hiciera una encuesta masiva sobre las necesidades y demandas del personal que trabaja en farmacias, con toda seguridad la respuestas mayoritarias tendrían que ver con: “sentirme a gusto en una farmacia en la que se me valore y en la que haya buen ambiente”.

La idea de ganar más dinero, a pesar de la crisis, pasaría a un segundo o tercer plano.

Entonces, el plan de incentivos no es la primera medida que se debe tomar para obtener el máximo rendimiento del equipo, sino que el planteamiento adecuado es tangibilizar un plan de motivación, que valore aspectos más cualitativos a la par de esenciales para el trabajador en la farmacia:

  • El horario y la conciliación
  • La organización del trabajo y el reparto de tareas y responsabilidades
  • El control y las felicitaciones por el trabajo bien hecho
  • La formación útil
  • Las reuniones de equipo
  • La información sobre la marcha del negocio, sobre la prioridades
  • La delegación

Todos estos conceptos son los que hacen que equipo esté cómodo y que venga a trabajar con ganas y con implicación

Nunca se debería plantear un plan de incentivos cuantitativo sino tenemos la seguridad de que el equipo tiene la motivación y la proactividad suficiente.

Pero además se necesita que el equipo tenga madurez empresarial. La madurez empresarial se da cuando cada persona del equipo está integrado dentro de la organización con un role claro y asumido, y la farmacia como empresa tiene unos objetivos definidos y compartidos por todos

Cuando estas premisas se dan, es cuando el farmacéutico podría considerar un incentivo cuantitativo que premie un desempeño más haya de lo esperado.

Luis de la Fuente

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