El margen que no ves
Una farmacia puede facturar 1,2 millones de euros al año y tener un margen neto inferior al 5%. Otra puede facturar 800.000 y superar el 15%.
La diferencia no está en el volumen: está en cómo se gestiona lo que entra.
El error más extendido en la gestión económica de la oficina de farmacia es confundir margen comercial con rentabilidad real.
Son dos magnitudes distintas, y tratarlas como equivalentes lleva a decisiones equivocadas: compras excesivas, referencias con margen negativo que nadie ha revisado y un stock que inmoviliza capital sin que nadie lo haya autorizado conscientemente.
Este número de La Brújula aborda los tres vectores donde el margen se deteriora de forma sistemática y, en la mayoría de los casos, invisible: la estructura de margen neto, la gestión del stock y el mix de producto. Con herramientas concretas para cada uno.
01
Margen neto real: la cifra que importa
El margen bruto —diferencia entre precio de venta y coste de adquisición— es el punto de partida, no el resultado. Para obtener el margen neto real hay que restar, sobre ese margen bruto, todos los costes imputables a la actividad:
- Coste de personal, incluyendo Seguridad Social y formación.
- Costes fijos estructurales: alquiler, suministros, mantenimiento o seguros.
- Coste financiero del stock: capital inmovilizado por coste de oportunidad o tipo de financiación.
- Mermas, caducidades y devoluciones no recuperadas.
- Descuentos y rappels no imputados correctamente al coste de adquisición.
Una farmacia con un margen bruto del 32% y costes estructurales del 22% sobre ventas tiene un margen neto del 10%, no del 32%.
Operar sobre el dato bruto distorsiona cualquier decisión de compra o de precio.
La metodología correcta es calcular el margen neto por familia de producto, no solo para el conjunto de la farmacia. Dos familias con el mismo margen bruto pueden tener márgenes netos radicalmente distintos si una requiere más gestión, más espacio o mayor frecuencia de reposición.
Herramienta recomendada
Construir una matriz de rentabilidad por categoría con cuatro variables: margen bruto, rotación anual, coste de espacio asignado y coste de gestión estimado.
Optimizar.
Revisar stock.
Negociar con proveedor.
Eliminar o reducir.
02
Control de stock: rotación, cobertura y aging
El stock es el principal activo circulante de una farmacia y, simultáneamente, su principal fuente de pérdida silenciosa. Tres métricas permiten diagnosticar su estado con precisión:
01
Índice de rotación
Coste de ventas anual / stock medio valorado a coste. Una farmacia bien gestionada debería estar entre 9 y 14 rotaciones anuales según su mix. Por debajo de 8 hay un problema estructural de sobrestock.
02
Días de cobertura
Stock disponible / ventas diarias medias. El objetivo varía por familia: 15-20 días en medicamentos de alta rotación, hasta 45 en productos estacionales.
03
Aging del inventario
Porcentaje del stock con más de 60, 90 y 180 días sin movimiento. El stock con aging superior a 90 días debe revisarse de forma sistemática.
El concepto OTB, Open-to-Buy, es especialmente útil para controlar las compras en tiempo real. OTB es el presupuesto de compra disponible en un período dado, calculado como:
OTB = Ventas previstas + Stock final deseado − Stock inicial − Pedidos ya realizados
Trabajar con OTB evita el sobrestock reactivo que se genera cuando se compra por oportunidad o por presión comercial sin contrastar con el stock real disponible. En farmacias con un sistema de gestión activo, este cálculo puede automatizarse por familia de producto y revisarse semanalmente.
En una farmacia media española, entre el 18% y el 25% del stock en valor lleva más de 90 días sin movimiento.
Aplicado a un inventario de 80.000 euros, representa entre 14.400 y 20.000 euros inmovilizados. A un coste financiero del 4% anual, el coste de oportunidad supera los 700 euros al año solo en ese tramo del inventario.
03
Mix de producto: vender bien, no solo vender mucho
La gestión del mix de producto es el área donde más margen de mejora existe en la mayoría de las farmacias, y también la menos sistematizada.
El principio es sencillo: no todas las referencias aportan lo mismo, y la distribución del esfuerzo comercial y del espacio de exposición debería reflejarlo.
El análisis ABC es la herramienta estándar: clasificar todas las referencias en tres grupos según su contribución al margen total, no a la facturación.
Categoría A
El 20% de referencias que generan el 70-80% del margen total. Gestión prioritaria, stock ajustado y negociación activa con proveedor.
Categoría B
El 30% que genera el 15-20% del margen. Revisión trimestral de condiciones y rotación.
Categoría C
El 50% restante que apenas aporta el 5-10% del margen. Candidatos a reducción de surtido, sustitución o eliminación.
El error frecuente es hacer el análisis ABC sobre ventas en unidades o en euros de facturación. Hacerlo sobre margen absoluto generado cambia completamente el resultado.
Optimizar el mix no significa eliminar referencias de bajo margen.
Significa asignarles el espacio, el stock y el esfuerzo comercial que justifica su aportación real, no su volumen.
Una revisión completa del mix, con análisis ABC sobre margen, puede liberar entre un 8% y un 15% del capital inmovilizado en stock sin reducir la cobertura de producto para el paciente.
Los tres análisis descritos —margen neto por categoría, métricas de stock y ABC sobre margen— comparten una característica: todos los datos necesarios para realizarlos ya están en el sistema de gestión de la farmacia.
No requieren inversión adicional ni consultoría externa.
Lo que requieren es tiempo y método.
Una sesión mensual de dos horas dedicada exclusivamente a revisar estos indicadores tiene un impacto en la rentabilidad que supera el de la mayoría de las iniciativas comerciales.
Acción concreta este mes
«Extrae del sistema el ranking de tus 50 referencias por margen absoluto generado, no por ventas.»
Compáralo con tu ranking por unidades vendidas. Las referencias que aparecen en el top 10 de ventas pero no en el top 20 de margen son el primer punto de intervención.
La rentabilidad de una farmacia no se decide en el mostrador.
Se decide en las decisiones de compra, en la gestión del stock y en el mix de producto. Tres variables que están completamente bajo el control del titular.
«Lo que no se mide no se puede gestionar. Lo que no se gestiona no se puede mejorar.»


Comments are closed.